El director chileno Cristián Jiménez presentó su nueva película, Bonsai, en la Sección Horizontes Latinos del Festival de Cine de San Sebastián 2011. En la siguiente entrevista nos entrega detalles de la cinta que gira en torno a una apasiónate historia de amor y libros que protagonizan Diego Noguera y Natalia Galgani.
-El tono de Bonsái es melancólico y romántico; sin embargo, el protagonista masculino es una figura desgarbada y burlesca, un Buster Keaton sudamericano actual.
-En esta película, lo más difícil para mí fue encontrar el tono correcto. La historia central podía ser un drama, incluso un melodrama. Además, es la primera vez que enfoco una historia de amor con seriedad. Tanto en la vida como en el cine que hago, los sentimientos no son lo mío.Estoy convencido de que las emociones contenidas son más intensas y más auténticas que aquellas de las que se habla abiertamente. Contener una emoción no es eliminarla, sino filtrarla, y cualquier filtro es poroso por definición. El reto residía en inyectar un toque de ligereza en el drama, filtrarlo mediante una capa de humor, sin por eso perder la emoción; mezclar el humor con el romance de juventud y sus formas independientes de dolor y angustia.
-¿Cómo explica el fuerte contraste entre la relación apasionada, casi demasiado próxima para ser cómoda, que Julio mantiene con Emilia, y su relación con Blanca, en la que no da nada de sí mismo?
-Emilia es el primer amor de Julio. Todo lo que vive con ella lo vive por primera vez. Cabe pensar que lo que vemos es una versión idealizada de la historia; así funciona la memoria. Pero prefiero pensar que a los veinte años, las historias de amor se viven directamente, sin idealizaciones, sobre todo si los amantes dan mucha importancia a lo imaginario en sus vidas. -Ha preferido no mostrar la despedida y mantener cierta ambigüedad en cuanto al porqué de esa despedida.
-Creo que la separación entre Julio y Emilia es un episodio oscuro. Tiene que ver con las fuerzas y el impulso de la juventud, con el carácter visceral de dichas fuerzas. Las manifestaciones externas que expresan los personajes y que les empujan hacia la separación no son más que débiles ecos de algo más profundo y nebuloso. En este sentido, no me parece necesario que sean explícitas.
-¿Por qué decidió alternar las dos narraciones en vez de contarlas secuencialmente?
-Me interesa más el contraste entre las dos épocas, las dos ciudades, los dos momentos diferentes de la vida del personaje, dos mujeres, dos energías, dos colores predominantes, que la acumulación progresiva de acontecimientos dentro de una única trama. También permite que sigamos interesados al tener que buscar diferencias y similitudes entre el joven Julio y su versión adulta. Es el eterno problema de la identidad. De ser o no ser el mismo poco a poco, según pasan los años. En la vida, el tiempo solo tiene una dirección, y es hacia delante. Por suerte, en la ficción, una historia puede ir hacia delante y hacia atrás. En este caso, ofrece una nueva carga emocional con el paso de los años y la aparición de un nuevo punto de vista.